Aunque todo parezca estar en caos, muchas veces no estás tan mal como piensas. Mientras lo estés intentando, lo estás haciendo bien. A veces situaciones o sentimientos confusos llegan a nuestras vidas para crear espacio, sanar y crecer. Vive estos momentos con la intención de salir adelante con una versión mejorada de ti. 

Aquí puedes ver 5 señales de que tal vez no estás tan mal como tu mente te lo hace creer.

1. Sentimiento de incomodidad

El sentimiento de incomodidad nos empuja a movernos, hacer las cosas diferentes. Si un trabajo, una relación o un hábito te está causando este sentimiento, es momento de cambiar. ¿Qué hay que cambiar? Eso te toca a ti descubrirlo. 

Aunque parezca un mal momento, cualquier cosa que nos invite al cambio es señal de que seguimos creciendo y aprendiendo. La zona de confort es el inicio de una muerte lenta.

2. Haz dejado de frecuentar personas que antes eran cercanas

Cuando estamos pasando por una transición es normal dejar atrás relaciones que ya no nos sirven. Esto no significa que te debas haber peleado o que te hayan hecho algún daño intencional, simplemente cuando tienes un camino diferente al de la gente que te rodea, es normal separarse. 

El tiempo de soledad te da un espacio para conocerte y aprender a estar completo con tu propia compañía. De aquí en adelante las personas que lleguen a tu vida estarán alineadas a tu nueva visión, tu camino y tu nueva actitud hacia la vida.

3. Te encuentras con situaciones que te hacen visitar heridas del pasado

Esto no significa que tengas que regresar a “cerrar un ciclo”, simplemente puede significar que aún hay sentimientos que debes sacar. La sanación no es lineal, la herida va y viene como olas hasta que al fin se concilia la paz. Aprovecha cada oportunidad para purgar tus sentimientos, cada vez que expresas y transformas estos sentimientos, purificas la parte de ti que estaba herida. Cuando te vuelvan a visitar heridas del pasado, será cada vez más fácil lidiar con estas. 

Cambia tu patrón de reacción, conoce tus sentimientos y sana las veces que sean necesarias, hasta que ya no te afecte. Actúa no como un producto de tu pasado, sino como la persona en la que te quieres convertir.

4. Incertidumbre

La incertidumbre muchas veces puede ser desesperante. Cuando sabes que tienes que dar el siguiente paso pero no sabes cuál es, es señal de que deseas crecer. Aunque no sepas el camino que quieres tomar, por lo menos sabes que no quieres estar donde estás ahorita y eso por sí solo es evidencia de que no eres conformista. 

Si no estamos cambiando, nos estamos estancando. La incertidumbre es parte del proceso de dejar nuestra situación actual para pasar a mejores cosas. Piensa en este sentimiento como temporal, acepta el misterio y ve hacia dónde te empuja. No hay camino correcto, elige atravesar la incertidumbre y crecer.

5. Estás cuestionando tus decisiones

Cuando te cuestionas, sabes que estás tomando decisiones por ti mismo/a. Es muy fácil seguir el camino que ya ha sido recorrido por muchos. Sin que nos demos cuenta, nuestro entorno nos motiva a seguir el camino que le conviene a los demás. Una empresa te dará un mayor sueldo para que te quedes, una pareja te dirá que cambiará para que sigas con ella. 

Es importante que te cuestiones el por qué quieres hacer las cosas y que tomes la decisión que realmente quieres, no la que los demás te ponen fácil para beneficio de ellos. Tomar decisiones informadas y conscientes, aunque parezcan el camino difícil, a la larga es el camino de mayor recompensa.

Sigue adelante, recuerda que sí lo estás intentando ya estás haciendo mucho más que otros. Una vida digna de vivir tiene momentos en los que todo parece no estar en orden, todos los cambios abren espacio para lo nuevo.

Nunca te conformes, sigue deseando. Ya sea que busques paz, acción, diversión, estabilidad, sigue buscando aquello que te mueve y te hace crecer una y otra vez. Esta es la manera de aprovechar la vida, experimentarlo todo. 


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