Para lograr cumplir tus metas personales necesitas un plan y estrategia. Un plan te ayudará a ver lo que necesitas para llegar al objetivo y una estrategia para utilizar lo que ya tienes para dirigirte hacia la meta.
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Planificación
Para planificar, primero tienes que evaluar tu situación actual, cuáles serían tus próximas metas y por qué. Es importante hacer este ejercicio de reflexión antes de emprender un nuevo camino, con eso podrás tomar decisiones conscientes y sabrás el por qué elegiste tu próxima meta.
Conoce las Áreas de vida para poner metas
Cada que olvides tus metas o por qué estás en tu camino hacia ellas, puedes volver a ver lo que escribiste en este ejercicio.
Motivación
Durante tu camino te vas a encontrar con momentos en los que simplemente no te sientes cómodo avanzando hacia tu meta, tal vez se complicaron las cosas, tal vez no tienes energía, todo puede pasar. La falta de motivación va a llegar en un momento u otro, para estos casos puedes pensar que la vida es como un juego, cada decisión que tomes cambia tu destino.
Recuerda el destino que quieres y haz lo que esté en tus manos en este momento que se alinee con ese futuro deseado, para traerlo al presente.
No es necesario ir de 0 a 100 con tu meta. Si tu meta es comer saludable, puedes ir integrando esto poco a poco en tu vida. Puedes empezar comiendo una fruta al día, después cuando vayas al súper elige un snack saludable en lugar de algo chatarra. Cada acción cuenta y no es necesario hacer cambios exagerados a tu estilo de vida.
Si un día no tienes motivación al 100%, puedes dedicarle a tu meta el mínimo indispensable. Por más pequeño que sea el paso, es un avance. Puedes ir incorporando hábitos o actividades diferentes que te lleven a su meta, puedes avanzar a tu propio ritmo.
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Cuando ya no sabes si es lo que quieres
Si al estar en camino a tu meta sientes que no es lo tuyo o tal vez ya no es lo que deseas, debes recordar que todo proceso tiene una etapa incómoda. No hay escapatoria, los cambios te sacan de tu zona de confort. La única manera de llegar es a través de la incomodidad. Piénsalo como una zona pedregosa en el camino sí o sí debes pasar por ahí, pero cruzando ese pedazo, el camino se disfruta de nuevo y tarde o temprano llegas a tu destino.
Todo camino hacia una meta es un auto-descubrimiento, nos enseña nuestras fortalezas y debilidades. Puede ser que la meta que te pusiste como prioridad ya no es lo que quieres de verdad o simplemente apreció algo que se convirtió en tu prioridad, puedes volver a hacer el ejercicio de reflexión para cambiar tus metas. No pasa nada con cambiar de prioridades, la vida por sí misma es un constante prueba y error, un constante cambio para ser mejores.
Por más molesto que sea escuchar lo mismo una y otra vez, lo importante no es el destino, es el camino. La meta nos da dirección y propósito, pero la verdadera felicidad está en este momento. Tener propósito te ayuda a disfrutar tus esfuerzos por mejorar y hace más fácil evitar caer en malos hábitos.