La paciencia es una virtud que a todos nos beneficia tener. Cuando el mundo tan acostumbrado a la rapidez en el que vivimos nos pone trabas, nos volvemos impacientes. Ya sea para cumplir con nuestras tareas diarias, en nuestras relaciones o cualquier contexto, es importante aprender cómo ser paciente.
CONTENIDOS:
1. La paciencia es poder
2. 3 tips para practicar paciencia
3. Cuando nos gana la impaciencia
Paciencia.
f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española: Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea]
La paciencia es poder
Ser paciente nos da la posibilidad de afrontar nuestros problemas sin caer en el estrés o decisiones apresuradas. La paciencia nos da el espacio que necesitamos para tomar decisiones informadas, nos da tiempo para pensar bien las cosas y actuar de manera proactiva y no reactiva.
La paciencia no es algo que algunos tienen y otros no, la paciencia es una elección y un acto de bondad con nosotros mismos.
Malamente estamos acostumbrados a hacer todo acelerados, pensando en todo lo que sigue y no lo que tenemos en este momento. Cuando queremos todo rápido, pasamos por alto muchas cosas, y como dicen “el diablo está en los detalles”. Tomándonos el tiempo y haciendo las cosas con la atención que necesitan, todo sale mejor.
Saber esperar nos da recompensas más grandes. Apresurarnos por conseguir algo lo antes posible puede resultar contraproducente. La paciencia acompaña a la perseverancia, nos ayuda a llegar a nuestras metas y no conformarnos con menos.
La impaciencia puede llegar a caer en la mediocridad, hacer menos cosas bien hechas es mejor que muchas cosas mal hechas. Tanto en lo personal como en lo profesional, la paciencia nos llevará lejos y nos dará los mejores resultados.
3 Tips para practicar paciencia
1. Aprender algo nuevo
Comienza un nuevo hobbie como tocar un instrumento, algo de arte, andar en patineta, etc. Aprender algo desde cero requiere paciencia con nosotros mismos. Cuando fallamos y confiamos en que es parte del proceso de aprender, practicamos la paciencia.
2. Atención plena
Practica hacer tus actividades con el 100% de tu atención, deja de lado el entretenimiento o tener muchos distractores e interrupciones mientras haces tus actividades. Enfocarte y dedicarle toda tu atención a una sola actividad aunque sea por un tiempo limitado, dejará que fluyas y realices tus tareas sin estrés. Avanzas con seguridad realizando una cosa a la vez.
3. Meditar
Al meditar practicamos estar en el presente. Cuando meditamos cuidamos el no juzgar nuestros pensamientos, así mismo podemos actuar ante la vida, sin juzgar y con la tranquilidad para tomar decisiones.
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Cuando nos gana la impaciencia
Habrá momentos en los que nos toquen algunos botones que desatan emociones fuertes en nosotros y eso nos hace reaccionar impulsivamente. Primero que nada debemos identificar cómo nos estamos sintiendo, recuperar el poder y practicar la paciencia.
Si actuamos impulsivamente, podemos reflexionar y tener un espacio dónde anotar las cosas que te vuelven impaciente. Estar al tanto de las situaciones que desatan impaciencia, te dará la base que necesitas para ver dónde puedes trabajar tu paciencia e incluso prevenir. Cuando veamos que estamos en una situación donde se pueda desatar intranquilidad, debemos practicar estar conscientes y decidir actuar con calma en lugar de reaccionar.
La paciencia nos ayuda a tomar mejores decisiones porque nos aleja de las historias de miedo que nublan nuestro juicio.
La paciencia nos da control de nosotros mismos. Tener templanza nos da el espacio para aceptar el presente tal como es y una mente despejada para actuar de la mejor manera.