El alma, el lugar desde el cual conectamos con el todo. Constantemente nos guía y está a nuestro servicio pero decidimos no hacerle caso. El ruido de lo banal nos distrae de nuestra voz interior, aquella que tiene acceso a la sabiduría. Aquí te comparto algunos tips para aprender a escuchar el alma.

Contenidos:

Deseos del alma
Ejercicio para conocer los deseos del alma
Escuchar al alma en el día a día

Deseos del alma

Cuando tienes un deseo, si viene del alma al visualizar tu meta cumplida sentirás como si estuviera hecho. Lo sentirás en todo tu ser, la emoción, la curiosidad, la motivación. En cambio, si este deseo no es del alma o si tiene intenciones deshonestas a los deseos de tu corazón, al visualizarte con el objetivo cumplido sentirás incomodidad.

Visualizar tu objetivo cumplido desde antes de que suceda te ayudará a comprender si realmente está alineado a ti, observando los sentimientos que te causa esta visión de vida.

Ejercicio para conocer los deseos del alma

Si el dinero, la familia o cualquier cosa que te ate a tu realidad actual no fueran un problema. ¿Qué estarías haciendo? Lo que muchos piensan al inicio es viajar. Pero todo viaje tiene su fin, ve más allá. Cómo te gustaría que fuera tu día a día, semana a semana, mes con mes. 

Deja volar tu imaginación, emociónate, siente toda la satisfacción que te daría ese estilo de vida sin preocuparte por nada. Escribe todo lo que venga a tu mente, escribir un libro, construir tu propia casa, ¡lo que sea! No hay límites. Describe todo lo que harías si el límite fuera el infinito.

Todo esto que escribes, son los deseos de tu alma. Aunque no lo creas, todo eso es posible. No te limites por tu situación actual, cada que pienses en alguno de estos deseos, recuerda que las posibilidades son infinitas y que de hecho, sí puedes. Porque sí tu alma lo desea, tarde o temprano llegarás ahí, lo único que nos bloquea el camino son nuestros límites en el pensamiento.

Abre tu mente a cualquier posibilidad. Cada vez que sientas curiosidad por algo, síguela o si no es posible en ese momento, confía en que puedes pero que ahorita tal vez no es el momento. Desde la confianza en que podemos hacer lo que queramos, vamos cambiando nuestra manera de ver el mundo y poco a poco las puertas que parecían imposibles, se abren. 

Escuchar al alma en el día a día

Escuchar al alma en nuestra rutina necesita de mucha atención. Atención a esa voz que está en nuestro interior pero a veces callamos con nuestra mente limitada. Para empezar a escuchar al alma es necesario abrir nuestra mente.

Tener una mente abierta no es solo aceptar que existen otras ideas y creencias. Abrir tu mente no es una acción hacia el exterior, es hacia el interior. Al aceptar que existe una infinidad de opciones, caminos y recursos a los que el alma puede acceder, expandimos nuestra capacidad para pensar. Cuando expandimos nuestra capacidad para pensar, se abren nuevos caminos no solo en imaginación, si no en la manera de accionar.

Por ejemplo, imagina que estás en el súper y te nace la idea de hacer pasta desde cero, pero luego tu mente empieza con sus limitaciones “no tengo el equipo correcto, nunca lo he intentado, seguro me va a salir mal, no tengo tiempo para hacerlo, eso es solo para expertos”. En lugar de hacerle caso a esta voz, busca la manera de negociar con la voz que te dió esa inspiración inicial, tal vez puedes comprar los ingredientes ahorita, buscar un tutorial en casa, hacer espacio una tarde para probar prepararlo. ¡No te limites! Si es una idea inspirada, intenta seguirla, tal vez compras los ingredientes y terminas haciendo otra cosa pero ya le diste atención a tu alma. 

Con la práctica aprenderás a tomar acciones inspiradas. Cuando cambias el enfoque de los obstáculos hacia las posibilidades, entrenas a tu mente a abrirse a todas las probabilidades. Y cuando sabes que tienes muchas probabilidades puedes darte el lujo de actuar desde la inspiración, desde el alma.


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