Puede ser complicado enfocarte en ti y en tus metas cuando constantemente estamos expuestos a la vida de los demás. Vemos sus rutinas, sus logros, sus aventuras y demás. Aún y cuando sabemos que solo vemos lo que quieren que veamos, nos comparamos. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué nos hace falta? ¿Qué deberíamos hacer?
Deja de envidiar
Sientes envidia porque sabes que puedes pero no lo estás haciendo. En lugar de envidiar lo ajeno, deberías tomarlo como una inspiración, una posibilidad. Al final, si no lo quisiéramos no lo envidiaríamos aunque sea un poco.
Trata de indagar en eso que te despierta las ganas de tener lo que la otra persona tiene. Qué representa para ti, éxito, felicidad, aceptación, etc. A veces no queremos como tal lo que la otra persona tiene, sino algo de significado para nosotros.
Por ejemplo si ves a alguien con mucha seguridad en su estilo maximalista y te da envidia, no significa que tú también quieras o debas adoptar exactamente ese estilo. Tal vez lo que deseas es la seguridad para vestirte como realmente quieras o el deseo de encontrar tu propio estilo. A lo mejor en tu búsqueda resulta ser que el estilo en el que te sientes más tú, es todo lo contrario a eso que detonó tu envidia.
Nunca encontrarás lo que realmente quieres en otros, porque si fuera para ti tú lo tendrías. Enfoca tu atención en ti, busca el sentimiento que deseas con tus acciones y bajo tu propia visión.
No te compares
Solo ves los resultados de los esfuerzos y no sus procesos tanto internos como externos, el camino recorrido para llegar ahí. Eso no te hace de más o menos valor, simplemente diferente.
Si otros tienen dudas o no, no te lo van a mostrar.
Nos vemos por completo a nosotros, en cambio cuando vemos a otras personas no vemos sus sombras, su pasado o sus cargas. Y así como te pasa con otros, otros ven en ti solo lo que externas, no tus inseguridades o diálogos internos.
Tú eres tu prioridad
Tienes que enfocarte en ti, aunque suene egoísta, es la única manera de ser realmente libre. No significa que te deje de importar cómo tus acciones afectan a otros, no deberías desear hacer un mal intencional. Más bien enfócate en vivir la vida que quieres.
Toma las decisiones que tengas que tomar para tener satisfacción. Haz lo que tengas que hacer para vivir sin arrepentimiento. Vive para ti y no para los demás.
Deja que te critiquen
Así como cuando envidias es porque deseas algo que no estás obteniendo en tu vida, cuando otros te critican es porque ven en ti algo que a ellos les hace falta o les causa inseguridad. Una persona realmente plena no le afecta cómo otros deciden vivir sus vidas.
Solo tú sabes el por qué haces las cosas, solo tú eres responsable de sentirte bien contigo. Lo que los demás piensen les pertenece a ellos, no a ti. Así que deja que te critiquen, porque eso no dicta quién eres.
Una persona segura de sus fortalezas, virtudes, capacidades y potencial, no se intimida por los éxitos de otros, pues sabe que puede llegar ahí. No envidia lo ajeno, porque valora lo propio. No juzga a los demás, pues está concentrado en su proceso y sabe que cada quién atraviesa el suyo.



