Cuando recién nacemos es cuando estamos más conectados con nuestro Chi, pues entendemos a la perfección nuestro instinto. Si sentimos hambre o sed, sentimos la señal de nuestra energía, sólo escuchándonos podemos entender lo que necesitamos, escuchamos a nuestro Chi.

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La mente como obstáculo

Cuando usamos mucho la mente, participamos en el mundo artificial o nos involucramos con la negatividad de nuestro entorno nuestro chi puede caer en un desbalance. Si nos ponemos a reflexionar, realmente los problemas del mundo artificial son, como su nombre lo dice, artificiales. Son problemas aprendidos desde nuestra infancia. 

Está bien que nos hayan enseñado acerca de lo bueno o lo malo, porque de alguna manera nos protege, pero conforme vamos creciendo deberíamos de encontrar nuestra capacidad de sentir lo que es bueno para nosotros o no. Tal vez a tu mamá no le gustaba ir al campo porque alguna vez fue y le picaron los mosquitos, entonces siempre te dijo que no fueras, pero solo experimentando por ti mismo puedes saber si es algo que se siente bien para ti.

“Vivir y tomar decisiones basadas en lo que otros piensan es esclavitud.”

Waysub Liao, Chi

Diario estamos expuestos a una cantidad enorme de información. Somos bombardeados con publicidad, noticias, opiniones de otras personas. Escuchamos de todo en la calle, televisión, redes sociales. La información ya no solo es accesible, las personas detrás de la información buscan llegar a ti de una manera u otra. El contenido al que estamos expuestos puede moldear nuestra mente sin darnos cuenta, nos genera prejuicios a través de experiencias de otros. Debemos ser conscientes de lo que estamos consumiendo y no dejarnos llevar. Lo que funciona para uno, no siempre funciona para todos.

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Todos los comportamientos o gustos aprendidos bloquean al chi, porque no le damos oportunidad de sentir y experimentar, ir con su propio instinto de lo que le llama y lo que rechaza. 

Cómo conectar con nuestro Chi

1. Meditación sin movimiento
Una manera de comenzar a reconectar con el Chi es con la meditación. Al meditar en silencio y tratar de ignorar a la mente, practicamos ir más allá de la mente para conectar con nuestra energía vital. Conectando con nosotros mismos, comenzamos a entender nuestra propia energía.

2. Meditación con movimiento
El tai chi es un arte marcial el cual su práctica ayuda a entender el cuerpo como un todo y mejorar el equilibrio. La clave en el tai chi es sentir cómo fluye la energía en el cuerpo, con el movimiento.

3. Mindfulness
Pon en práctica el mindfulness en tu día a día. Con cada actividad que hagas puedes comenzar a poner atención en cómo te sientes al hacerla. Esta práctica te ayudará a conectar con tu chi. Al realizar actividades sin tanto prejuicio y conectando con tu sentir, conectas cada vez más con tu esencia, la esencia que tiene sabiduría más allá de lo que la mente puede comprender.

Con cada experiencia que tengas, cada persona que conozcas, en lugar de juzgarla con tus juicios aprendidos puedes intentar sentir. ¿Cómo se siente lo que haces ahorita? Tal vez al leer esto te sientes en tranquilidad o con ansiedad, comenzar a entender esos sentimientos, escucharlos y no reprimirlos, nos redirigen a nuestro camino real, el que conecta con nosotros, con nuestro Chi.


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