Todos tenemos energía masculina y femenina, la unión de estas dos son clave para la creación. Al trabajar cada energía y tenerlas en armonía, nos convertimos en nuestro propio padre y madre y a la par en nuestro “hijo”. Parte de crecer es darnos cuenta de que solo nosotros podemos hacernos cargo de crear la vida que deseamos y cómo queremos ser. El trabajo de energías femenina y masculina es necesario para encarnar nuestra mejor versión. Aquí te comparto cómo convertirte en tu madre y padre para lograr crear tu versión deseada de ti mismo.
La madre interna
La madre se caracteriza por su amor y compasión hacia sus hijos. Esta energía es emocional y protectora. Una buena madre siempre busca el bienestar de sus hijos, pero si se va al extremo puede llegar a hacer cualquier cosa para que su hijo esté feliz, lo cual no es sano. Una madre sobreprotectora puede criar a un hijo inseguro, codependiente y/o manipulador emocionalmente (el típico niño que llora hasta que le den lo que quiere). Un buen ejemplo de madre es aquella que protege pero al mismo tiempo deja que su hijo pueda experimentar por sí mismo y trabajar por lo que quiere.
Convertirnos en nuestra propia madre es que podamos protegernos a nosotros mismos, sin caer en la sobreprotección o codependencia. Ser nuestra propia madre es que cuando nos sintamos mal, podamos darnos palabras de aliento para seguir adelante, permitirnos equivocarnos, decirnos que todo va a estar bien. Convertirte en tu madre te ayudará a conectar con tus sentimientos, atravesar los malos momentos, superar remordimientos y cualquier otra cosa que una buena madre arquetípicamente haría por sus hijos.
El padre interno
El padre se caracteriza por valorar la disciplina e invitarnos a lograr nuestras metas. Esta energía es de acción. Un buen padre se caracteriza por enseñar a sus hijos acerca de cómo lograr metas o conseguir deseos por medio de la acción. Un padre muy exigente y poco flexible puede criar niños reprimidos, con miedo y/o con baja autoestima. Un buen padre puede criar niños ordenados y capaces de seguir las reglas de los espacios en los que se desenvuelven.
Convertirnos en nuestro propio padre nos permite invitarnos a nosotros mismos a trabajar por lo que queremos. Ser nuestro propio padre es motivar nuestra propia acción, trabajar por nuestras metas y crear disciplina en nuestras vidas. Ser nuestro padre nos invitará a realizar lo que nos propusimos, aún y cuando sea incómodo. Cuando nuestra madre interna nos quiera dejar en nuestra zona de confort porque cree que ahí es seguro, nuestro padre nos motiva a atravesar la zona de confort y emprender la acción para lograr nuestros objetivos.
El balance
En nuestro diálogo interno hay que saber cuándo es sano hacerle caso a nuestra madre y cuándo hacerle caso a nuestro padre. Ambos buscan nuestro bien, pero solo nosotros podemos entender en qué punto estamos y qué es lo más conveniente. Por ejemplo, si estás haciendo ejercicio y te empieza a doler un músculo más de lo normal, tu padre interno te pedirá que no te rindas y completes la sesión, pero tu madre interna te dirá que es momento de reposar un poco para poder recuperarte; en este caso yo haría caso a la madre interna, ya que físicamente si me esfuerzo de más podría dañarme los músculos. La energía masculina es la que te motiva a pararte de la cama cada mañana y la energía femenina es la que te permite tomarte tus descansos y cuidar de ti mismo.
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El hijo
Al trabajar estas energías dentro de nosotros y convertirnos (metafóricamente) en nuestra madre y nuestro padre, somos nuestro propio hijo, somos nuestra creación. Ahora toca preguntarte ¿qué hijo quieres criar? ¿qué valores le quieres inculcar? ¿qué metas tiene tu hijo(tú) y cómo le ayudarás a cumplirlas.
Tomar las riendas de tu diálogo interno y encontrar el punto en el que puedas fomentar la acción en ti y al mismo tiempo cuidar de ti en todos los aspectos, te ayudará a llegar a tus metas mucho más fácil. Toma nota de a qué voz le haces caso más y cuál normalmente omites, encuentra la manera de escuchar a ambas y que funcionen como un equipo para crear tu mejor versión.