Los límites son necesarios para nuestro bienestar y nos ayudan a crecer. Conocer nuestros límites nos ayuda a entender qué está en nuestras posibilidades, qué no o cuánto trabajo tendríamos que hacer para alcanzar alguna meta. En el trabajo, con amistades, familia, relaciones e incluso con nosotros mismos debemos definir límites con respeto hacia nosotros mismos y los demás.



Entendiendo nuestros límites, sabemos dónde enfocar nuestra energía y qué hacer con nuestro tiempo.

Límites humanos

Existen muchos límites que tenemos como personas humanas. Nuestro cuerpo, nuestro tiempo, nuestros recursos, casi todo tiene límites. Reconocerlos y saber en qué consisten nos ayuda a dirigir nuestros esfuerzos hacia lo que sí podemos hacer en este momento. Los límites no son necesariamente algo malo, pueden ser metas a las cuales llegar o motivadores para llegar a un nuevo alcance. 

Las personas que hacen ejercicio saben el límite de peso que pueden cargar, cargar más de lo que son capaces puede ser peligroso. El no poder cargar cierto peso no los detiene para seguir entrenando, pues ellos saben que en algún momento podrán llegar a cargar más peso del pueden ahora. Esto no significa que siempre hay que buscar pasar los límites, hay barreras que simplemente están ahí por nuestro bien.  El tener un horario fijo de trabajo debería de ser para aprovechar las horas y completar lo que se pueda dentro de él. Extender tu horario de trabajo constantemente, te hará desatender otras áreas de tu vida. Respetar tu tiempo es respetarte a ti.

Identificar límites

Para saber cómo poner límites, primero hay que reconocerlos. Para reconocer un límite puedes preguntarte si lo que quieres hacer o se te pide está dentro de tus posibilidades, o si tendrías que hacer un esfuerzo extra. Si se necesita hacer un esfuerzo extra ¿qué tendrías que sacrificar para hacerlo? ¿estás dispuesto a hacerlo? ¿es algo que quieres hacer porque te nace o porque se te impone? 

Así como estas, hay muchas preguntas que te puedes hacer. Vale la pena reflexionar acerca de por qué haces las cosas, ver que estén afín a tus ideales y dentro de tus posibilidades.

Cómo poner límites

Tanto con nosotros mismos como con los demás, es importante aprender a decir que no. Decirnos a nosotros mismos cuando no nos es posible hacer algo y decir a los demás cuando no podemos o queremos hacer algo que se espera de nosotros.

Cuando alguien más nos exige más de lo que queremos o podemos hacer, es necesario aprender a decir que no. Existe un punto medio entre el amor y respeto que tenemos hacia los demás y el que tenemos hacia nosotros mismos. Saber decir que no es poner un límite por amor a nosotros mismos.

Negar algo a alguien no significa que no te importan las necesidades de otras personas, significa que hay veces que necesitamos ser nuestra propia prioridad, por salud, bienestar o nuestra propia paz.

Tener respeto hacia ti y tu tiempo no te hace egoísta, es parte de un sano amor propio.

Si está en tus posibilidades y en verdad quieres donar tiempo o recursos a otra persona hazlo, pero procura que sea desde un lugar de amor y compasión, no desde un lugar de presión o culpa. 

Es importante que sepas que tienes todo el derecho a decir que no, mereces tu tiempo y tus recursos tanto como otras personas. Cualquier persona que se ofenda por tus límites está mejor fuera de tu vida. Si alguien te quiere de verdad, respetará tus decisiones. Si pones tus límites y se alejan, es porque ya no pueden obtener de ti nada que les de provecho, ya no pueden consumir tu energía.

Practica poner sanos límites en tus relaciones, verás cómo poco a poco vuelves a sentir tu poder personal. Solo tú puedes decidir qué hacer con tu energía, así que piensa bien cómo la utilizas, dónde y con quién la compartes.


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