Así como se practica el “detox” de alimentos, podemos hacer detox de redes sociales, del contenido que consumimos y/o compartimos. Reevaluar lo que sí aporta y lo que solo nos está distrayendo.
Considero que no tiene nada de malo usar las redes sociales como entretenimiento o un alivio temporal del estrés del día a día. Lo malo es cuando se vuelve una costumbre y sin darnos cuenta quedamos hipnotizados por las redes sociales.
Las redes sociales no son la vida real
Algo que escuchamos mucho o incluso puede parecer muy lógico como para mencionarlo es que las redes sociales no son la vida real. Los seguidores no son amigos, los likes no son amor, las conversaciones no necesariamente son honestas.
Las redes sociales nos alejan de nuestra verdadera naturaleza social. Algunos creen que construyen amistades en redes, pero si se ven en persona no se acercan. Muchos se esconden detrás de una pantalla para criticar estilos de vida, pero no se atreven a verse a sí mismos y practicar una vida saludable. Las personas verdaderamente felices no se preocupan por cómo viven los demás.
Los memes, recibir likes, el contenido interminable, todo esto nos libera dopamina, lo cual nos puede generar adicción. Ver lo que otros están haciendo, puede hacer que nos comparemos o creer que no somos suficiente por no tener los mismos resultados. No vivimos para imitar, debemos encontrar nuestra autenticidad, todos tenemos diferentes caminos, diferentes gustos. Encuentra tu autenticidad fuera de las redes sociales y si vas a compartir algo, procura que sea algo que sí tenga tu esencia.
TIP: Si te das cuenta de que te comparas mucho con personas que conoces, pero no quieres eliminar a tus familiares o amistades, no es necesario eliminarles, puedes solo silenciar las cuentas y elegir el contenido que sí quieres ver.
🔗 Uso consciente de redes sociales
Por qué hacer detox de redes sociales
Tomarnos una semana sin consumir redes sociales, nos ayuda a re-evaluar nuestra relación con ellas y cómo afectan nuestra vida.
Estos son algunos de los beneficios que encontré al pasar una semana sin redes sociales:
- Autoconocimiento. Al ver los momentos en los que más queremos estar en redes nos podemos cuestionar el por qué. ¿Realmente necesitamos entrar a ver qué hacen los demás? ¿qué buscamos de las redes? ¿entretenimiento, atención, validación?
- Recuperar el tiempo. No rellenar el tiempo libre con consumo de contenido, nos mueve a usar el tiempo para las actividades que normalmente procrastinamos o iniciar los proyectos que imaginamos.
- Dejar la comparación. Consciente o inconscientemente, ver lo que otras personas “logran” puede hacernos sentir como que no estamos avanzando. Dejar de ver lo que otras personas suben nos ayuda a dejar de compararnos y confiar en nuestros procesos personales y nuestra autenticidad.
- Autoestima. Dejar de valorarnos con likes o los mensajes que nos mandan nos obliga a vernos a nosotros mismos y reconocer nuestro valor sin depender de algo externo. Dejamos de necesitar validación.
- Bienestar. Dejar de lado la dopamina que nos libera estar en redes sociales, hace que regresemos a nuestra vida real. Disfrutar de lo que está aquí con nosotros, familia, amigos, mascotas, naturaleza, etc.
Cuando dejamos de gastar tanto tiempo en redes sociales, la vida se vuelve más rica.