Si buscas tener días más llenos de propósito y una vida sin prisas, la slow life es para ti. La “vida lenta” consiste en aprovechar cada momento y vivirlo sin prisa. Este estilo de vida aspira a tener un día a día sin prisas, intencionando cada parte del día.
Aquí te comparto tips que pueden ayudarte a tener un estilo de vida lenta.
Estilo de vida lenta (Slow life)
Tener un estilo de vida lenta nos permite vivir en el momento presente y reducir el estrés de una vida acelerada. Una slow life es una vida intencional, donde cada momento tiene un propósito, desde descansar para recuperarnos hasta tomar acción enfocada hacia realizar nuestras metas.
Reducir la velocidad de nuestra vida puede ser un reto, ya que cada vez más se valora la rapidez con el objetivo de “abarcar más” en menos tiempo. Comida rápida, contenido rápido, todo esto, aunque parezca conveniente de inicio, a la larga altera nuestro ritmo de vida y no nos da tregua para alcanzar nuestro flujo ideal.
Aquí te dejo algunos tips que te ayudarán a bajar el ritmo de vida.
Tips para bajar el ritmo de vida
1. Reduce el tiempo en redes sociales
El contenido nos sobre estimula y es una manera en la que se nos va el tiempo sin darnos cuenta. La mayoría del contenido que encontramos en redes sociales, sobre todo si es contenido rápido, realmente no aporta nuestras vidas. Si consumes contenido, procura limitar el tiempo que le dedicas a este estilo de entretenimiento.
2. Practica atención plena
Enfocar tu atención desde en actividades de trabajo hasta en la hora de comer hace la gran diferencia. Tenemos normalizado el tener mucho ruido en nuestras vidas que hacer una sola cosa a la vez parece raro.
Dejar el entretenimiento de lado cuando estamos realizando nuestras actividades y darle el 100% de nuestra atención a cada actividad nos permite avanzar mejor y más rápido de lo que creemos.
3. Planifica tu día
Planificar tu día te ayudará a ver cuánto tiempo le dedicarás a cada área de tu vida. Organizar tu día te permite considerar todo lo que es importante para ti y no perderte en actividades que no te aportan.
4. No satures tu agenda
Al planificar tus días toma en cuenta que necesitas espacios para cualquier imprevisto que pueda surgir. No es necesario realizar actividad tras actividad para aprovechar el día al máximo. Es importante tener espacio para poder adaptarnos a las circunstancias que se presenten sin que nos afecte tanto.
5. Toma espacios para descansar
Los descansos también son productivos. Cuando la mente se siente saturada, un pequeño espacio para descansar entre actividades nos da la oportunidad de que la mente se relaje un poco. Al continuar con nuestras actividades podremos tener una mente más despejada y que nos permita trabajar mejor.
6. Conecta con la naturaleza
La naturaleza es experta en fluir con el ritmo del mundo, se adapta a cada estación del año y no tiene prisa por dar frutos, pues sabe que su momento llegará. Darnos espacios para conectar con lo natural, respirar aire fresco o simplemente salir a caminar nos da un espacio de tranquilidad y nos ayuda a salirnos de la rutina.
7. Intenciona tu tiempo/actividades
Darle una intención a las actividades nos da un propósito para dedicarle el tiempo necesario. Comer para nutrir nuestro cuerpo, ver amistades para pasar un buen rato, hacer ejercicio para fortalecernos, trabajar para poder comprarnos alimento, etc.
Todo tiene una intención más allá de lo superficial, reconocer su importancia e impacto en nuestras vidas nos recuerda que aún los pequeños esfuerzos merecen atención.
Recuerda que todos somos diferentes, escucha tu mente, cuerpo y emociones, esto es clave para encontrar el ritmo de vida que te funciona a ti. Cambia tu vida un día a la vez y date la oportunidad de vivir cada momento con propósito.